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jueves, mayo 07, 2009

Sal, sodio, cloruro y alimentos



La sal de mesa, conocida comúnmente como sal, es el condimento más antiguo utilizado por el hombre. Se usa desde hace muchísimo, pero muchísimo tiempo. Por ejemplo, uno de los primeros registros sobre la existencia de la sal, es el “Png-tzao-kan-mu” de la China que menciona más de cuarenta tipos de sal, y fue escrito hace más de 4.700 años. Además, incluso en la ciudades más antiguas, los arqueólogos han encontrado utensilios que eran antiguamente usados para preparar sal, como vajillas empleadas para evaporar agua y obtener sal, entre algunas otras cosas.

El nombre científico de la sal es cloruro de sodio y su fórmula química es NaCl, eso quiere decir que esta formada por dos elementos: cloro y sodio. Dos minerales que al igual que el potasio son considerados electrolitos, o sea que tiene propiedades eléctricas (el potasio y el sodio tienen cargas positivas y el cloruro cargas negativas).

Aunque últimamente mucho se dice en contra de la sal y muchas de esas cosas son ciertas, no debemos ver a la sal como el gran enemigo. Debemos reducir la sal de nuestra dieta, pero de una forma moderada y concienzuda. No podemos eliminarla sí como así, pues además tampoco podríamos. Más tarde veremos por que.

La sal es un nutriente esencial. El organismo humano necesita mucho el sodio y los cloruros, y además no puede fabricarlos por si mismo. No en vano existe un receptor gustativo (papilas gustativas) específico en el hombre para detectar el sabor salado, que es uno de los componentes básicos en el sentido del gusto.

La sal ayuda al cuerpo humano a poder regular el volumen y la presión sanguínea. Esa relación entre la sal y la tensión sanguínea es hartamente conocida desde hace ya mucho tiempo. De hecho, desde hace 4.000 años, cuando el emperador chino Huang Ti escribió sobre la conexión existente entre la sal y el “pulso acelerado”. Así, muchos demuestran que el aumento o la disminución del consumo de sal, en individuos sensibles al cloruro de sodio, puede tener un impacto directo en la tensión sanguínea.

Además, el sodio y el cloruro intervienen, junto al potasio, en el equilibrio de los líquidos del organismo. Las células en su interior poseen potasio y en su exterior, sodio. El equilibrio se consigue mediante el movimiento de las células por medio de sus membranas, entre uno y otro hacia adentro o hacia fuera. Ese movimiento es el que determina el transporte de nutrientes hacia el interior de la célula y la excreción de los productos de desecho y el exceso de agua de la misma.

Entonces, si es tan buena ¿por qué debemos reducir la sal?

Sucede que casi todos los alimentos, en su estado natural, contienen sodio. Algunos tienen solo muy pequeñas cantidades como la fruta y los vegetales, otros cantidades mayores como algunas carnes (cerdo), vísceras (riñones, hígado), mariscos, etc.

Además, los alimentos procesados por el hombre contienen sal agregada. Por eso el sodio que ingerimos proviene en su mayor parte de esos alimentos, que son especialmente ricos en sal. Incluso aunque muchos de esos alimentos no nos resulten al paladar muy salados, contienen sal. Por ejemplo, las sopas y los vegetales enlatados, las comidas pre-elaboradas y los embutidos tienen una gran cantidad de sal.

Así, con los alimentos en sí mosmos, en su estado natural, ya consumimos suficiente sodio y cloruro. Sin embargo, agregando sal a nuestros preparados o ingiriendo algunos aliemntos envasados como patés, chips, patatas fritas, etc alcanzamos abusivas en sal, ingiriendo en ocasiones más de 15 g diarios, cuando lo recomendable es una cantidad de hasta 6 g diarios. Y solo en casos excepcionales, como de mucha deshidratación, o tras intensos, se recomienda una ingesta de sal que sobrepase los 6 g. De todos modos no se queden solamente con esto, averigüen con su medico, busquen más información. Y si quieren vuelvan a esta página, donde en próximos artículos seguiremos hablando de la dieta y la sal.


lunes, agosto 18, 2008

¿Habrá comidas rápidas saludables para los niños o será mucho pedir?



Grupo de vigilancia halla que la mayoría de las comidas rápidas para niños no son saludables, aunque el sector sostiene que existen opciones saludables. La mayoría de las comidas rápidas para niños no son saludables, vienen cargadas de demasiadas calorías, grasa y sodio, según un informe emitido hoy por el Center for Science in the Public Interest.

"No importa cuánto busque, serán muy pocas las comidas [para niños] que sean suficientemente buenas desde el punto de vista nutricional", señala Michael Jacobson, PhD, director ejecutivo de CSPI, un grupo de defensoría con sede en Washington, D.C. "La enorme mayoría de las comidas contienen demasiadas calorías, grasas saturadas o sodio. Todas están hechas con harina refinada, no integral, es decir, no son el tipo de comidas que deberíamos estar estimulando a la gente a comer".

Pero los voceros del sector de los restaurantes no están de acuerdo y aseguran que los menús han mejorado desde el punto de vista nutricional en años recientes, lo que le da a los clientes opciones más saludables. Detalles del informe sobre las comidas rápidas para los niños Los investigadores del CSPI dirigidos por Margo G. Wootan, directora de políticas de nutrición del centro evaluó la nutrición de las comidas para niños de 13 cadenas diferentes de restaurantes.

Examinaron todas las combinaciones posibles de comidas para niños, todas las maneras en que una entrada, acompañamiento o bebida se pueden combinar, y encontraron 1,474 opciones posibles en las 13 cadenas. Luego compararon las opciones con un conjunto de estándares nutricionales. La comida no debería tener más de la tercera parte del requisito diario para un niño promedio de entre 4 y 8 años, es decir, no más de 430 calorías. La grasa no debe conformar más del 35 por ciento de las calorías, y la grasa saturada y "trans" no más del 10 por ciento de las mismas. Examinaron el azúcar y el sodio añadido, y establecieron límites para cada uno.


Fuente: En Alianza con Medlineplus