sábado, abril 08, 2006

Esa papa lo está vigilando...

Los supermercados nos han acercado casi todo lo que existe bajo el sol y todo bajo un único techo. En su evolución a hipermercados han sido acusados de la desaparición de los comercios tradicionales como las carnicerías, panaderías y demás.


Ahora planean introducir una nueva tecnología que para algunos es una amenaza fundamental a la privacidad.


Todos conocemos los códigos de barras, que permiten un ahorro de tiempo formidable a la hora de pagar, ya que los cajeros/as no tienen que marcar las cantidades cifra por cifra.

Pero ahora llegó su reemplazo: la etiqueta RFID (por sus siglas en inglés), una etiqueta de identificación por medio de frecuencia de radio.

Estas consisten en un pequeño chip rodeado de una antena.


Rastreo

En tanto los códigos de barra son controlados en forma manual, los RFID simplemente transmiten su información a los lectores electrónicos.

Significa que por medio de una red computarizada se puede rastrear la posición y el progreso de miles de millones de productos en la cadena de distribución hasta que llegan a las estanterías.

"RFID es una revolución en lo que respecta a todo lo que se transporta de un punto a otro, y en el futuro lo tendremos en todos los productos", dijo Albrecht Von Truchsess, de la cadena de supermercados alemana Metro, que utiliza esta tecnología.

Pero ante todos los beneficios que pueda arrojar, su uso global puede ser bloqueado por la percepción que tenga el público.


Un autor cristiano en Estados Unidos acaba de publicar un libro en el que asegura que RFID es la marca de la bestia que se preanuncia en el libro de las Revelaciones, que presagia el fin del mundo.

¿Gran hermano?


La tecnología también atrajo críticas de personas moderadas.
Entre ellos Vint Cerf, que es uno de los inventores de internet y ahora es un empleado de Google.

"Lo que preocupa a todos es que estos identificadores pueden ser utilizados para rastrear no al producto sino a la persona asociada al mismo, lo que crea el tan temido escenario de Gran Hermano".

"Cuando los RFID estén en todas partes a un bajo costo uno comenzará a preguntarse quién tiene la capacidad de leer los chips y qué hará con la información", agregó Cerf.

La cadena Metro vislumbra un futuro donde los alimentos se podrán rastrear hasta su punto de origen, la desaparición de las filas en los cajeros y estanterías que "anunciarán" cuando se queden sin productos.

Pero con estas etiquetas por todas partes, ya hay quienes temen todo tipo de situaciones pesadillezcas.

Por ejemplo, una botella de agua que uno arroja a la basura puede terminar en una escena de un crimen.

RFID puede ayudar a identificar al criminal, pero también puede poner en problemas a personas que nada tienen que ver.

La Comisión Europea tomó cartas en el asunto y se comprometió a la creación de un proceso de consultas sobre el tema.

Una idea es "apagar" el RFID en el momento en que los clientes abandonan los comercios.

Sea cual sea la resolución de la Comisión Europea, es seguro que las compras del fin de semana no serán las de siempre en un futuro cercano.

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