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lunes, marzo 16, 2009

Mujeres, cerebros golosos y kilos de más



Por un obvio y conocido tema de complexión física las mujeres tienen mayores dificultades para perder peso que los hombres, pues ellas almacenan más grasas que ellos, lo cual es determinante a la hora de encarar las dificultades que supone el comenzar una dieta.

Pero además de lo físico, existe un mecanismo mental que también juega su rol aquí, y lo cierto es que no hace las cosas nada fáciles para el de la mujer. En el Brookhaven National Laboratory de Estados Unidos, unos investigadores han descubierto qué es lo que ocurre en las cabecillas femeninas ante un suculento plato.

Al ser las encargadas de nutrir a los bebés, las mujeres manifiestan una marcada tendencia a consumir los alimentos disponibles, lo cual no facilita en absoluto los esfuerzos por no comer de más. Otra explicación está asociada a las hormonas, que trabajan dificultando la abstinencia ante los alimentos que hacen subir de peso.

Sea como sea y provenga de donde provenga la explicación, lo cierto es que las mujeres la tienen más difíciles que los hombres a la hora de bajar esos kilos de más, y no sólo el físico es el que tiene la palabra: muchas veces el es el culpable.


viernes, octubre 24, 2008

La anorexia nerviosa puede dañar el hígado



El estado nutricional extremadamente malo que produce el desorden alimenticio conocido como anorexia nerviosa puede generar alteraciones agudas y profundas en la función hepática, indicó un nuevo estudio. El doctor Francois Durand, del Hopital Beaujon, en Clichy, y sus colegas franceses estudiaron muestras del hígado de 12 personas con anorexia nerviosa. La mayoría eran mujeres de entre 20 y 30 años.

Los investigadores observaron signos de "profunda alteración de la función hepática" e informaron que la anorexia nerviosa era la única causa de la lesión aguda presente en el hígado de esos pacientes. Lo que se encontró constantemente fue un marcado agotamiento de las células hepáticas vinculadas con la glucosa.

Los niveles de aspartato aminotransferasa, una enzima que indica la presencia de daño hepático, eran en promedio 67 veces más altos de lo normal, mientras que las cantidades de alanina aminotransferasa, otra enzima empleada para detectar enfermedad del hígado, eran, en promedio, 56 veces mayores a lo normal. El equipo de Durand también informó que las células hepáticas de cuatro pacientes mostraron señales de "autofagia", que es un proceso poco comprendido que conduce a una especie de autodigestión de la célula. La autofagia suele ser rara en las células que se mantienen en condiciones saludables.

Los investigadores creen que la anorexia nerviosa con desnutrición severa debería ser sumada a la lista de condiciones que generan problemas graves en el hígado.


FUENTE: En Alianza con Medlineplus/Reuters Health

martes, agosto 26, 2008

Para vivir más hay que estar activo, ser calmo y organizarse



Un estudio realizado durante 50 años sugiere que los hombres y las mujeres que estén activos, emocionalmente calmos y son organizados vivirían más que las personas con rasgos menos positivos, como ansiedad, enojo o temor. Buscar la estabilidad emocional y un estilo de vida concienzudo y activo "reduce riesgos de salud, aumenta la satisfacción con la vida y la prolonga significativamente", dijo a Reuters Health el doctor Antonio Terracciano.

El equipo dirigido por Terracciano, del Instituto Nacional de Envejecimiento, una división de los Institutos Nacionales de Salud, en Baltimore, evaluó los rasgos de personalidad de 2.359 personas sanas que en 1958 comenzaron a participar en el ensayo llamado Baltimore Longitudinal Study of Aging. El equipo usó esos datos, reunidos cuando los participantes tenían entre 17 y 98 años, para evaluar los lazos entre ciertos rasgos de personalidad y la expectativa de vida de 943 participantes que murieron durante el medio siglo que duró el estudio.

Los resultados, publicados en Psychosomatic Medicine, demuestran que los hombres y las mujeres con un resultado por encima del promedio en las mediciones de actividad general, estabilidad emocional u organización vivían unos 2 o 3 años más que aquellos con un puntaje por debajo del promedio. Estos resultados indican que tienden a vivir más las personas que son más activas y enérgicas, menos propensas a enojarse o tener ansiedad (emocionalmente estables) y están mejor informadas, disciplinadas, organizadas y son más ingeniosas.

En las mujeres, una mayor seguridad en ellas mismas estaba también asociada con un menor riesgo de muerte. Los lazos entre los rasgos de personalidad y la longevidad eran independientes de la relación con dos de los principales factores de riesgo -el tabaquismo y la obesidad-, informan los autores.

Asimismo, entre los participantes que murieron por enfermedades cardiovasculares, los indicadores más importantes de mortalidad fueron los rasgos de inestabilidad emocional, como la ansiedad, la depresión, la vulnerabilidad y el enojo. Estos resultados se suman a la creciente evidencia sobre "la gran influencia que tienen los rasgos cognitivos, emocionales y conductuales (rasgos de personalidad) sobre la salud y la longevidad", dijo Terracciano.

FUENTE: En Alianza con Medlineplus/Reuters Health

domingo, marzo 09, 2008

Aceite de hígado de bacalao reduce la masa ósea en las mujeres



El aceite de hígado de bacalao, una fuente de vitamina D muy utilizada, produciría el efecto no deseado de reducir la masa ósea, sugiere un nuevo estudio.

Un equipo de investigadores en Noruega halló que entre más de 3.000 mujeres de mediana edad, que habían consumido aceite de hígado de bacalao en la niñez, tenían una masa ósea menor que las mujeres que no lo habían consumido.

Dado que la luz solar activa la síntesis de la vitamina D en la piel, las personas en los países nórdicos tienen riesgo de sufrir deficiencia de esa vitamina. El aceite de hígado de bacalao es una fuente tradicional de vitamina D y aún es muy utilizado en Noruega, donde existen nuevos alimentos fortificados con la vitamina.

Muchas personas consumen ese aceite también como una fuente de ácidos grasos omega 3, que son buenos para el corazón o el alivio de síntomas de la artritis. Dado el papel de la vitamina D en el mantenimiento de la salud de los huesos, los nuevos resultados son "inesperados" y "paradójicos", afirman los autores en el estudio publicado en American Journal of Epidemiology.

Pero opinan que la culpa la tendría el alto contenido de vitamina A en el aceite. La vitamina A se acumula en la grasa corporal y niveles excesivos de consumo tendrían un efecto negativo sobre el metabolismo óseo y elevarían el riesgo de fractura, explicó la doctora Siri Forsmo, autora principal del estudio y profesora asociada en Norwegian University of Science and Technology, en Trondheim.

Según Forsmo, es posible que el aceite de hígado de bacalao, que encabeza la lista de alimentos en la dieta noruega tradicional rica en vitamina A, le haya aportado a esas mujeres demasiada cantidad del nutriente. Desde el 2002, Noruega le exige a los productores de aceite de hígado de bacalao que disminuyan un 75 por ciento el contenido de vitamina A (de 3.300 a 825 unidades internacionales (UI) por dosis). Forsmo ignora si esto ocurre en otros países.

En Estados Unidos, la dosis diaria recomendada de vitamina A es de 3.000 UI para los hombres y de 2.310 UI para las mujeres; en los niños se recomiendan entre 1.000 y 2.000 UI por día. A diferencia de Estados Unidos y otros países, donde la leche y los cereales para el desayuno están fortificados con vitamina D, los productores noruegos han fortificado pocos alimentos con vitamina D. Las excepciones son la manteca, la margarina y un tipo de leche descremada.

De modo que, allí, el aceite de hígado de bacalao sigue siendo una fuente importante de vitamina D, dijo Forsmo, quien aún lo consume durante el invierno. Los investigadores destacan que el nuevo estudio sólo analizó la masa ósea de las participantes y no si las mujeres que habían consumido el aceite durante la infancia tenían alto riesgo de sufrir fracturas. Esa es una hipótesis para nuevos estudios.

miércoles, abril 25, 2007

Las mujeres más jóvenes no pierden masa ósea al adelgazar.

A diferencia de las mujeres posmenopáusicas, las mujeres premenopáusicas con sobrepeso que adelgazan no aumentan su riesgo de sufrir debilitamiento óseo si consumen suficiente cantidad de calcio, indicaron investigadores en Journal of Clinical Nutrition.

El equipo dirigido por la doctora Sue A. Shapses, de la Rutgers University, en Nueva Jersey, controló a 44 mujeres de 38 años con sobrepeso y un índice de masa corporal (IMC) promedio de 27,7. El IMC, que es la relación entre el peso y la altura, mayor a 25 indica sobrepeso.


Las mujeres hicieron al azar una dieta con un nivel normal de calcio (1 gramo diario) o una dieta rica en calcio (1,8 gramos diarios) durante seis meses, y recibieron 1 gramo de calcio diario durante los seis meses del período de mantenimiento.


El equipo controló periódicamente la densidad mineral ósea (DMO) y otros indicadores de pérdida ósea. Ambos grupos adelgazaron alrededor del 7,2 por ciento del peso corporal sin disminución de la DMO ni aumento del recambio óseo con ninguna de las dietas.


El grupo que recibió la dieta rica en calcio tendió a tener mayor DMO en la cadera y mayor nivel vitamínico.


En las mujeres que consumieron niveles normales o altos de calcio diario, la cantidad total absorbida fue adecuada y no varió al bajar de peso.


"Si las mujeres jóvenes saludables consumen los niveles recomendados de calcio y una multivitamina con vitamina D, no hay motivo para que pierdan masa ósea, incluso durante una dieta para bajar de peso (básicamente perderían tejido graso), si se trata de un plan saludable", comentó Shapses a Reuters Health.


"No deberían preocuparse del riesgo de osteoporosis", agregó la experta."


Atribuimos esta ausencia de pérdida ósea a que los altos niveles de estrógeno antes de la menopausia no sólo protegen los huesos en condiciones de peso estable, sino que también lo hacen durante el adelgazamiento",


Esto es diferente a "lo que ocurre en las mujeres posmenopáusicas, que al bajar de peso sufren una reducción de sus ya bajos niveles de estrógeno y una disminución de la capacidad de absorber calcio", explicó Shapses.


La experta recomendó aumentar el consumo de calcio durante la posmenopausia -entre 1,5 y 1,7 gramos diarios- y sumar unas 400 unidades internacionales (UI) de vitamina D por día.


Fuente:

Cortesía de-Nlm.nih.