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jueves, enero 29, 2009

Alimentación para los síntomas pre menstruales



La menstruación es un paquete de sensaciones que se dosifica en varias sesiones en la mujer. Unos días antes de que venga el período muchas de ellas comienzan a adivinar el advenimiento del mismo, y los presagios no suelen ser nada buenos.

Susceptibilidad, mal humor, ansiedad, ganas de llorar, tensión corporal, inflamación abdominal, sensibilidad en los senos… Todos estos síntomas y otros más son sinónimos del preámbulo que antecede a la menstruación, un tiempo en el que si bien la mujer puede ni notarlo, en muchos casos se hace presente de una manera no muy agradable.

Y tratando de evitar analgésicos y medicamentos de cualquier tipo, la alimentación es una buena aliada para paliar estas molestias. Aquí van algunos consejos.

Como la menstruación implica una importante retensión de líquidos, no es de extrañar que los efectos de la misma se hagan presentes en tu cuerpo. Para evitar los niveles de retensión líquida puedes apelar a los alimentos lácteos desnatados, cereales integrales o frutas y verduras, y olvidar por completo los alimentos altos en sodio como los embutidos, quesos curados, sopas instantáneas y comida chatarra.

Los síntomas emocionales también se hacen presentes, y para disminuir los efectos emocionalmente negativos puedes recurrir a evitar las bebidas que te pongan ansiosa como la cafeína o las bebidas alcohólicas.

Finalmente el evitar alimentos con azúcares de absorción rápida como chocolates, golosinas o postres te ahorrarán el hecho de sentirte energética y desanimada al poco rato. Intenta consumir alimentos con azúcar pero que sean de absorción lenta como las frutas, pastas y arroz integral.


martes, agosto 26, 2008

Para vivir más hay que estar activo, ser calmo y organizarse



Un estudio realizado durante 50 años sugiere que los hombres y las mujeres que estén activos, emocionalmente calmos y son organizados vivirían más que las personas con rasgos menos positivos, como ansiedad, enojo o temor. Buscar la estabilidad emocional y un estilo de vida concienzudo y activo "reduce riesgos de salud, aumenta la satisfacción con la vida y la prolonga significativamente", dijo a Reuters Health el doctor Antonio Terracciano.

El equipo dirigido por Terracciano, del Instituto Nacional de Envejecimiento, una división de los Institutos Nacionales de Salud, en Baltimore, evaluó los rasgos de personalidad de 2.359 personas sanas que en 1958 comenzaron a participar en el ensayo llamado Baltimore Longitudinal Study of Aging. El equipo usó esos datos, reunidos cuando los participantes tenían entre 17 y 98 años, para evaluar los lazos entre ciertos rasgos de personalidad y la expectativa de vida de 943 participantes que murieron durante el medio siglo que duró el estudio.

Los resultados, publicados en Psychosomatic Medicine, demuestran que los hombres y las mujeres con un resultado por encima del promedio en las mediciones de actividad general, estabilidad emocional u organización vivían unos 2 o 3 años más que aquellos con un puntaje por debajo del promedio. Estos resultados indican que tienden a vivir más las personas que son más activas y enérgicas, menos propensas a enojarse o tener ansiedad (emocionalmente estables) y están mejor informadas, disciplinadas, organizadas y son más ingeniosas.

En las mujeres, una mayor seguridad en ellas mismas estaba también asociada con un menor riesgo de muerte. Los lazos entre los rasgos de personalidad y la longevidad eran independientes de la relación con dos de los principales factores de riesgo -el tabaquismo y la obesidad-, informan los autores.

Asimismo, entre los participantes que murieron por enfermedades cardiovasculares, los indicadores más importantes de mortalidad fueron los rasgos de inestabilidad emocional, como la ansiedad, la depresión, la vulnerabilidad y el enojo. Estos resultados se suman a la creciente evidencia sobre "la gran influencia que tienen los rasgos cognitivos, emocionales y conductuales (rasgos de personalidad) sobre la salud y la longevidad", dijo Terracciano.

FUENTE: En Alianza con Medlineplus/Reuters Health

martes, junio 19, 2007

Cuando ataca la ansiedad: alimentarse bien.


La ansiedad es una alteración que se acompaña de sentimientos de angustia, desánimo y nerviosismo. Aunque se trata de un trastorno emocional, se manifiesta en gran medida físicamente, e influye sobre diversos órganos del cuerpo en forma de taquicardia, dolor estomacal, cefalea, diarreas o estreñimiento.


Lo primero, evitarla


Se puede controlar la ansiedad si se evitan los factores que la potencian como:


*Las dietas desequilibradas y deficitarias en hidratos de carbono, vitaminas y minerales, todos ellos necesarios para el buen funcionamiento del sistema nervioso.

*El desorden en las comidas. Por ejemplo, sí sólo comes dos o tres veces al día, transcurre demasiado tiempo entre una comida y otra, lo que acentúa la ansiedad.

*El abuso del alcohol, fumar, así como la ingesta de estimulantes (cafeína, teína, guaraná, etc.).

*La falta de descanso.


Si no se puede, combatirla


Si no se ha podido controlar, la alimentación también sirve para combatirla de modo eficaz:


*Amplia el número de comidas al día a 5 ó 6, respetando siempre los mismos horarios. Conviene que retrases unos minutos la comida a partir del momento en el que experimentes las primeras sensaciones de hambre.

*Come sentado, dedicando el tiempo necesario a cada plato y de forma ordenada.

*Después de servir la comida en el plato retira la fuente de la mesa.

*Evita sobre mesas excesivamente largas. *Planifica los menús con antelación y en base a ellos, elabora la lista de la compra únicamente con los alimentos que sean necesarios. Intenta hacer la compra cuando no tengas hambre.

*Realiza actividades fuera de los horarios de comidas que no te permitan comer al mismo tiempo.

*Evitar tensiones que en primer lugar crean ansiedad y más tarde conducen a comer más de lo que se necesita.


Ayudarse con alimentos


Hay estudios que demuestran que la dieta y los componentes de ciertos alimentos influyen en el estado de ánimo.


Entre ellos destacan las sustancias excitantes: cafeína, gingseng, guaraná, teína, teobromina, y las sedantes o relajantes como ciertos aminoácidos: componentes más simples de las proteínas, y principios activos de plantas como valeriana, hierba luisa, melisa, etc.


Si bien queda mucho que investigar todavía sobre el tema, sí que conviene considerar al menos, aquello de lo que se tiene mayor certeza.


Sustancias sedantes: triptófano, avenina y lactucina


Triptófano.


Es un aminoácido esencial, es decir, un componente de las proteínas que ha de ser aportado necesariamente por la alimentación.


A través de complejos ciclos metabólicos se transforma en serotonina en nuestro cuerpo.


La serotonina, también llamada hormona del humor, es un neurotransmisor (mensajero químico) relacionado con el estado de ánimo y el buen humor, la sensación de plenitud gástrica y el apetito, y su concentración en el cerebro es directamente proporcional a la concentración de triptófano en el plasma y el cerebro.


Mantener unos niveles óptimos de serotonina en el organismo resulta muy beneficioso, ya que contribuye a calmar la sensación de hambre o apetito y hace que la ansiedad por fumar de nuevo sea menor.


El triptófano está presente en huevos, lácteos, pescados, carnes, legumbres (soja), frutos secos y en frutas como el plátano o la piña.



Avenina.


Es un componente de la avena en la que se encuentra en pequeñas cantidades. Esta sustancia tiene un efecto sedante suave.


Posee un efecto tonificante y equilibrante del sistema nervioso, por lo que el consumo de avena es adecuado en caso de ansiedad, nerviosismo, fatiga o astenia, insomnio y situaciones de estrés.


Lactucina.


Es uno de los principales componentes del jugo o la salvia de la lechuga.


Esta sustancia tiene un efecto tranquilizante. Ayuda a calmar los nervios y a dormir mejor por las noches.



Fuente:

Cortesía de-Nlm.nih.gov