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viernes, diciembre 19, 2008

La depresión podría aumentar el riesgo de ataque cardiaco



Los pacientes cardiacos que están deprimidos son menos propensos a hacer ejercicio, lo que aumenta su riesgo de un evento cardiaco tal como un ataque cardiaco o insuficiencia cardiaca, sugiere un estudio reciente. Entonces, los pacientes cardiacos que experimentan depresión tal vez puedan reducir su riesgo cardiaco sencillamente haciendo más actividad física.

Durante largo tiempo se ha reconocido que los pacientes de enfermedad cardiaca que sufren de depresión tienen más probabilidades de padecer ataques cardiacos u otros eventos cardiacos. Pero el motivo de la asociación no ha estado claro. Según el nuevo estudio publicado en la revista Journal of the American Medical Association, el aumento en el riesgo podría deberse a factores conductuales, sobre todo a los niveles de actividad física. Los investigadores evaluaron a 1,017 pacientes de enfermedad cardiaca. Todos eran pacientes ambulatorios en clínicas del área de San Francisco. Fueron reclutados entre 2000 y 2002, y se les dio seguimiento hasta principios de 2008.

Los participantes completaron un cuestionario para evaluar si tenían o no síntomas depresivos. Del grupo, 199 pacientes tenían síntomas depresivos. Los pacientes deprimidos también eran más propensos a fumar, menos propensos a tomarse sus medicamentos según las indicaciones, y eran menos físicamente activos. Entre los participantes que tenían depresión, diez por ciento sufrió un evento cardiaco durante el periodo de seguimiento. Entre los participantes no deprimidos, 6.7 por ciento tuvo un evento cardiaco. Entre los eventos cardiacos se encontraron insuficiencia cardiaca, ataque cardiaco, accidente cerebrovascular (a veces conocido como “mini apoplejía”) o muerte.

Incluso cuando los investigadores realizaron ajustes matemáticos que tomaron en cuenta otros problemas de salud y la gravedad de la enfermedad cardiaca al inicio del estudio, el grupo que sufría de depresión seguía siento 31 por ciento más propenso a sufrir un evento cardiaco que el grupo sin la afección. Sin embargo, cuando se tomaron en cuenta los factores del estilo de vida, mayormente no hubo diferencia en las probabilidades de un evento cardiaco entre el grupo con depresión y el grupo sin depresión. En el modelo estadístico final, los investigadores encontraron que la inactividad física por sí sola se asociaba a un índice 44 por ciento mayor de eventos cardiovasculares. “Estos hallazgos generan la hipótesis de que el mayor riesgo de eventos cardiovasculares asociado a la depresión podría potencialmente ser prevenible a través de modificación de la conducta, sobre todo del ejercicio”, escriben los investigadores. “El ejercicio puede mejorar tanto los síntomas depresivos como los marcadores de riesgo cardiovascular”.

Los investigadores señalan que su estudio no pudo discernir si la depresión llevaba a la inactividad o si la inactividad llevaba a la depresión. Independientemente, la incorporación del ejercicio en un plan de tratamiento integral de la depresión podría resultar beneficioso para muchos pacientes que sufren tanto de esa afección como de enfermedad cardiaca.


Fuente: En Alianza con WebMD

domingo, diciembre 07, 2008

Dormir muy poco aumenta el riesgo de cáncer en mujeres



El ejercicio regular puede disminuir el riesgo de cáncer de una mujer, pero los beneficios desaparecerían si duerme muy poco, indicaron investigadores de Estados Unidos. El estudio que incluyó a 5.968 mujeres de Maryland confirmó los hallazgos previos que indicaron que las personas que realizan actividad física regularmente son menos propensas a desarrollar cáncer.

Pero cuando los científicos observaron a las mujeres de 18 a 65 años que más ejercitaban por semana, hallaron que el sueño parecía jugar un papel clave en el riesgo de cáncer. Entre las mujeres físicamente activas, las participantes que dormían menos de siete horas por noche tenían un 47 por ciento más de riesgo de desarrollar tumores que aquellas que descansaban más, informó el equipo en una reunión de la Asociación Estadounidense de Investigación del Cáncer.

"Creemos que esto es muy interesante e intrigante. Esta sería la primera observación al respecto. No es algo que se haya estudiado mucho", dijo James McClain, del Instituto Nacional del Cáncer, que forma parte de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos. McClain, quien dirigió el estudio, indicó que se desconoce exactamente cómo la escasez de horas de sueño volvería a las personas más susceptibles al cáncer.

"Dormir las horas adecuadas se ha vinculado desde hace mucho tiempo con la (buena) salud", señaló McClain. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por su sigla en inglés) reconocen que la falta de horas de sueño es un problema de salud pública subestimado. Los expertos en descanso consideran que la falta crónica de horas de sueño está relacionada con la obesidad, la diabetes, la presión arterial elevada, el accidente cerebrovascular, la enfermedad cardiovascular, la depresión, el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol.

Además, la investigación demostró que las personas que realizan ejercicio regularmente tienen menos riesgo de desarrollar cáncer de pecho, de colon y de otro tipo. Los expertos creen que los efectos de la actividad física sobre los niveles hormonales del cuerpo, la función inmune y el peso corporal jugarían un papel muy importante.


Fuente: En Alianza con Medlineplus/Reuters Health

sábado, octubre 11, 2008

El ejercicio ayuda a las personas con colon irritable



Hacer ejercicio aliviaría la constipación en las personas con síndrome de colon irritable, según indicó un estudio publicado en International Journal of Sports Medicine. Se estima que el colon o intestino irritable es un trastorno que afecta a hasta el 30 por ciento de la población. Los síntomas incluyen dolor abdominal crónico, hinchazón, diarrea y constipación.

Estudios previos sobre adultos saludables demostraron que el ejercicio regular alivia la constipación y la sensación de hinchazón. Por lo tanto, parecería "intuitivamente interesante" motivar a los pacientes a hacer ejercicio para aliviar los síntomas. Para comprobarlo, el equipo de la doctora Amanda J. Daley, de la University of Birmingham, en Gran Bretaña, reunió a 56 adultos -en su mayoría, mujeres- con diagnóstico de síndrome de colon irritable para un estudio de 12 semanas de duración.

Los participantes recibieron al azar el tratamiento habitual (grupo de control) o participaron de un programa de ejercicio de dos consultas individuales de 40 minutos para adquirir habilidades físicas, información, confianza y motivación. El objetivo era realizar 30 minutos de ejercicio de intensidad moderada cinco días a la semana. El equipo eligió ese tipo de intervención porque demostró elevar la actividad física en otro tipo de pacientes y su integración a la práctica médica es más sencilla.

A las 12 semanas, el grupo que participó de la intervención acumuló mucho más ejercicio semanal que el grupo de control y logró una disminución significativa de los síntomas de constipación. El hecho de que esta intervención aumentara la cantidad de ejercicio que realizan los pacientes con colon irritable es "muy alentador", dijo el equipo, sobre todo si se considera que las personas con ese trastorno tienden a evitar hacer ejercicio debido a los síntomas abdominales. Este estudio, concluyó el equipo, destaca la posibilidad de que el ejercicio permita un manejo efectivo de los síntomas de colon irritable, especialmente, la constipación.



FUENTE: En Alianza con Medlineplus/Reuters Health

viernes, febrero 22, 2008

La comida rápida daña el hígado y hace engordar

Comer mucha comida rápida y hacer muy poco ejercicio puede destruir el hígado, según los resultados de un pequeño estudio efectuado en Suecia. En el estudio, 18 voluntarios adultos, saludables y en buen estado físico que restringieron su actividad física a no más de 5.000 pasos diarios y que consumieron comida rápida al menos dos veces al día durante cuatro semanas mostraron signos claros de daño hepático. También subieron de peso.

Otro grupo de voluntarios, que coincidía con los miembros del primer grupo en edad y género, mantuvo una dieta normal y no desarrolló síntomas de problemas hepáticos ni engordó.
El equipo del doctor Fredrik H. Nystrom, del Hospital Universitario de Linkoping, en Suecia, dio a conocer sus hallazgos en la revista médica Gut. Los investigadores diseñaron su "desafío de la comida rápida" para ver qué impacto tenía sobre la salud del hígado duplicar la cantidad de calorías consumidas a diario y aumentar el peso corporal entre un 10 y un 15 por ciento.


Luego de las cuatro semanas de seguimiento, los consumidores de comida rápida habían engordado en promedio unos 6,5 kilos. Cinco aumentaron su peso un 15 por ciento y una persona subió 12 kilos en sólo dos semanas. Asimismo, después de sólo una semana de seguir la dieta de comida rápida, las pruebas sanguíneas mostraron aumentos importantes en la enzima hepática llamada alanina aminotransferasa (ALT). Los niveles de la ALT se cuadruplicaron durante las cuatro semanas del estudio.

Los médicos suelen usar los aumentos en la ALT y otras enzimas para diagnosticar enfermedad hepática antes del desarrollo de síntomas. En 11 de los voluntarios sometidos al régimen de comida rápida, los niveles de la ALT alcanzaron niveles que sugerían daño en el hígado.

Los aumentos en la enzima ALT se relacionaron con el incremento de peso y el mayor consumo de azúcar y carbohidratos.Tener demasiada grasa en el hígado es otra señal de daño.
Sin embargo, sólo uno de los consumidores de comida rápida desarrolló un "hígado graso", aunque los resultados de las pruebas en otros participantes revelaron un aumento importante en el contenido graso de las células hepáticas, lo que se relaciona con la resistencia a la insulina, precursora de la diabetes.


Ninguno de estos cambios se observaron entre los pacientes de la cohorte de comparación, que llevaron adelante una dieta normal.

FUENTE: En Alianza con Medlineplus/Reuters Health

miércoles, julio 25, 2007

Frutas y verduras reducen riesgo de mortalidad


RECOMIENDAN CONSUMIR MÁS DE UNA FRUTA AL DÍA Y UN PLATO DE VEGETALES


El consumo elevado y diario de frutas y verduras reduce en un 30 por ciento el riesgo de mortalidad derivado de enfermedades como el cáncer, cardiovasculares u obesidad, según un estudio del Instituto catalán de Oncología (ICO).

El estudio, presentado, ha sido realizado en una población de más de 41 mil ciudadanos (15 mil 610 hombres y 25 mil 748 mujeres) y de diferentes puntos de España durante los últimos diez años y publicado en la revista The American Journal of Clinical Nutrition.

A lo largo de esta década, los investigadores han seguido los hábitos de consumo de los participantes en el estudio, de edades comprendidas entre los 30 y los 69 años y residentes en los territorios norteños de Asturias, Guipúzcoa y Navarra y en Granada y Murcia, en el sur español.

Los resultados del estudio determinan que hay una relación directa entre el mayor consumo de vegetales y fruta y la menor mortalidad, y que las personas que consumen más frutas y verduras tienen menos riesgo de padecer cáncer, patologías cardiovasculares y complicaciones respiratorias o diabetes.

La población estudiada ingería una media de 224.2 gramos de verdura (un plato de verdura o de ensalada) y 275.8 gramos de fruta fresca (dos o tres piezas) cada día. Un 25 por ciento de los encuestados duplicaba estas cifras y otro 25 por ciento no llegaba a la mitad de la media.

Después de cruzar los resultados en función de la edad, el sexo, los estilos de vida y la alimentación, los investigadores han encontrado una relación directa entre el mayor consumo de vegetales y una menor mortalidad.

Antonio Agudo, el médico responsable del estudio, asegura que "consumir más de una pieza de fruta diaria y más de un plato de verdura reduce en un 30 por ciento la mortalidad".

Según el estudio, las hortalizas más beneficiosas son las que tienen semillas, como el tomate, el pepino o el pimiento.

Agudo reconoce que "estos efectos eran más o menos conocidos" y añade que "en este caso se trata de un estudio con mucha gente y que tiene en cuenta los diferentes grupos de verduras y frutas".

El responsable del estudio cree que "si a uno le cuesta llegar a estos mínimos, unos 500 gramos diarios, por lo menos sería recomendable no bajar de un plato de vegetales y una pieza de fruta al día; eso es fundamental", y añade que estos mínimos se pueden alcanzar incluso comiendo fuera de casa.

"De la misma manera que se ha hecho con el tabaco, hay que concienciar a la población sobre la necesidad de comer bien, hacer ejercicio y reducir la obesidad, que es un factor de riesgo del cáncer", dijo González.

Antonio Agudo destaco además la necesidad de evitar los factores de riesgo: "Una persona puede comer cinco raciones de frutas y de verduras pero si continúa consumiendo medio paquete de cigarrillos al día, no le servirá de nada".