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sábado, diciembre 06, 2008

Uso de aspirina podría enmascarar el cáncer de próstata



Los hombres de mediana edad que toman aspirina u otros antiinflamatorios no esteroides (AINE) tienen niveles significativamente más bajos de una proteína en sangre que permite diagnosticar el cáncer de próstata, comparado con los varones que no consumen esos fármacos. Estos resultados cuestionan si el uso de aspirina reduce la posibilidad de detectar el cáncer de próstata en estadio temprano al disminuir los niveles de antígeno prostático específico o PSA "por debajo del indicador de sospecha clínica", indicó el doctor Jay H. Fowke, de la Vanderbilt University, en Nashville.

En todo el mundo se usa el análisis de PSA para detectar en los hombres el cáncer de próstata. A mayor nivel de PSA en sangre, mayor riesgo de tener la enfermedad. El equipo dirigido por Fowke reunió datos de más de 1.200 hombres mayores de 40 años derivados para una biopsia prostática. El 46 por ciento tomaba un AINE, principalmente aspirina.

Los autores hallaron que el consumo de aspirina estaba significativamente asociado con niveles más bajos de PSA. Tras considerar otros factores que podían generar confusión, los niveles de PSA eran un 9 por ciento más bajos en los consumidores de aspirina que en el resto de los participantes. Fowke presentó los resultados en la séptima Conferencia Internacional sobre Fronteras en la Investigación de la Prevención del Cáncer, que organiza la Asociación Estadounidense para la Investigación del Cáncer.

Estos hallazgos "sugieren que el consumo de aspirina reduciría la posibilidad de detectar el cáncer de próstata y aumentan la evidencia de una (posible) relación protectora entre el uso de AINE y el riesgo de cáncer de próstata", escribió el equipo. Los autores concluyeron que se necesitan más estudios para determinar si el consumo de AINE modifica el riesgo de cáncer de próstata o sólo la posibilidad de detectar la enfermedad entre los consumidores de ese tipo de fármacos.


Fuente: En Alianza con Medlineplus/Reuters Health

sábado, noviembre 29, 2008

La aspirina no protege a los diabéticos contra la enfermedad cardiaca



Dos estudios de gran tamaño publicados el domingo generan dudas sobre los beneficios cardiacos de la aspirina de baja dosis y de los complementos vitamínicos. En el primero, investigadores japoneses encontraron que la aspirina de baja dosis no reducía el riesgo de eventos cardiovasculares en quienes padecían diabetes tipo 2.

En el segundo, investigadores de la Harvard concluyeron que ni la vitamina E ni la C reducían el riesgo de eventos cardiovasculares mayores en un grupo de médicos de mediana edad con bajo riesgo de sexo masculino. Las personas que padecen diabetes tienen un riesgo mucho mayor de eventos cardiovasculares, y la Asociación Estadounidense de Diabetes recomienda el uso de aspirina como una medida de prevención primaria. Sin embargo, hay poca evidencia para respaldar las recomendaciones, apuntaron investigadores de la Universidad de Kumamoto en Japón.

El ensayo JPAD asignó aleatoriamente a 2,539 pacientes japoneses de diabetes tipo 2 sin antecedentes de enfermedad ateroesclerótica para que recibieran aspirina de dosis baja (81 o cien miligramos diarios) o a un grupo control que no tomó aspirina.

Aunque la aspirina logró apenas una reducción ligera en el riesgo de eventos coronarios, cerebrovasculares y vasculares periféricos en los participantes, sí redujo los eventos fatales coronarios y cerebrovasculares combinados. Entre los voluntarios mayores de 65 años, hubo una reducción con una significación de umbral (de 32 por ciento) en el riesgo de eventos coronarios, cerebrovasculares y vasculares periféricos.

Los expertos apuntaron que el estudio deja varias preguntas sin responder. "Tenemos que esperar más estudios", apuntó la Dra. Suzanne Steinbaum, directora de mujeres y enfermedad cardiaca en el Hospital Lenox Hill de la ciudad de Nueva York. "Tampoco sé si podemos usar estos datos para extrapolar a una población estadounidense".

"Hubo una tendencia a la reducción de los eventos cardiovasculares, que ni siquiera se acerco a la significación estadística, y también redujo significativamente los eventos fatales, aunque hubo pocos", señaló el Dr. Carl J. Lavie, director médico de rehabilitación cardiaca del Instituto cardiaco y vascular Ochsner en Nueva Orleáns. "Para algunos, la población que padece diabetes mellitus no parece obtener el beneficio esperado de la aspirina, al menos en la prevención primaria. Ciertamente, hay un beneficio comprobado de la aspirina en la prevención secundaria. En este momento, sería difícil plantear un caso sólido a favor de la aspirina en dosis baja, al menos en la prevención primaria de los diabéticos relativamente sanos". De hecho, los autores mismos del estudio señalaron que todavía hay que comprender el papel de la aspirina en la prevención primaria en los pacientes de diabetes tipo 2.

Al igual que con la aspirina en la población diabética, los complementos de vitaminas E y C se usan ampliamente para prevenir los eventos cardiovasculares, una vez más sin evidencia que respalde la práctica en individuos de bajo riesgo. En el otro estudio, 14,641 médicos de EE. UU. de sexo masculino y mayores de 50 años se asignaron aleatoriamente para que recibieran 400 UI de vitamina E cada dos días y 500 miligramos de vitamina C todos los días o un placebo en el mismo intervalo. La gran mayoría de los participantes no tenía antecedentes de enfermedades cardiovasculares. Tras un seguimiento promedio de ocho años, los investigadores determinaron que ninguna de las dos vitaminas tuvo un efecto sobre la incidencia de eventos cardiovasculares mayores, frente al placebo. Esto sucedió así incluso entre el 5.1 por ciento de los hombres con antecedentes de enfermedad cardiovascular.

Sin embargo, hubo un aumento de 74 por ciento en el riesgo de accidente cerebrovascular hemorrágico entre los hombres que estaban en el grupo de la vitamina E. "A partir de este y otros estudios, no hay absolutamente ninguna razón para que los pacientes tomen vitamina E para la protección cardiaca y, si ya lo están haciendo, deberíamos animarlos a dejar de hacerlo, como he hecho durante aproximadamente los últimos cinco años", advirtió Lavie. "Aún no estamos seguros sobre la vitamina C, pero esto ciertamente parece indicar que no hay ningún beneficio, aunque tampoco un daño definitivo". Un representante del sector de los complementos tiene una opinión distinta.

"Aunque los resultados no demuestran un beneficio general [de las vitaminas E y C], tampoco descartan los datos epidemiológicos anteriores que mostraban que las personas que tenían alta ingesta de vitaminas E y C, tal vez tengan un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares", apuntó en una declaración Andrew Shao, vicepresidente de asuntos científicos y regulatorios del Council for Responsible Nutrition. "La investigación sobre nutrición es extremadamente compleja", añadió Shao, "y no siempre ofrece respuestas claras. Este estudio genera un conjunto interesante de desafíos científicos sobre el motivo de que los beneficios encontrados en estudios observacionales no han sido confirmados en este tipo de ensayo".

Se esperaba que ambos estudios fueran publicados en la edición del 12 de noviembre de la revista Journal of the American Medical Association y fueron hechos públicos antes para que coincidieran con presentaciones de las sesiones científicas anuales de la American Heart Associaton el domingo en Nueva Orleáns. Otras investigaciones de la reunión mostraron que las estrategias nutritivas tanto tradicionales como novedosas podían reducir los factores de riesgo de las enfermedades cardiacas.

Beber tres tazas al día de té de hibisco (que se encuentra en la mayoría de mezclas comerciales de té en los EE. UU.) redujo la presión arterial durante un periodo de seis semanas, sobre todo en los que tenían presión arterial alta al principio, señaló durante una conferencia de prensa el domingo Diane McKay, profesora asistente de la Universidad de Tufts. "Incluso los cambios pequeños en la presión arterial... cuando se ven en estudios poblacionales de gran tamaño, reducirán eficazmente el riesgo de ciertas mortalidades", apuntó. Otras investigaciones mostraron que tres porciones de legumbres que no sean soya, tales como las habichuelas y los garbanzos, reducían el colesterol total y LDL (el "malo"), según un metaanálisis de estudios previos. "Mi Pirámide sugiere tres tazas por semana de habichuelas secas y garbanzos, o legumbres, y estamos muy por detrás", apuntó la Dra. Lydia A.L. Bazzano, de la Universidad en Nueva Orleáns. Dos estudios adicionales encontraron que comer dietas ricas en grasa aumentaban la masa ventricular izquierda, que se relaciona a la disfunción ventricular izquierda, un pronosticador de la insuficiencia cardiaca, mientras que las dietas rifas en frutas, verduras y pescado tenían un efecto opuesto, según investigadores de la Facultad de salud pública de la Universidad de Drexel, en Filadelfia.


Fuente: En Alianza con Medlineplus

sábado, julio 21, 2007

Los analgésicos causan distintos riesgos cardíacos.


Varios antiinflamatorios no esteroides (AINE) como el ibuprofeno y el naproxeno, que se usan para tratar la artritis y otros trastornos dolorosos, presentan distintos riesgos de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular (ACV), afirmó un estudio.La investigación fue publicada en Annals of the Rheumatic Diseases.


Gran parte de la diferencia entre ambos fármacos dependería de cómo cada uno interactúa con la aspirina, que suele recomendarse para prevenir infartos."Los AINE tradicionales, y el ibuprofeno en especial, pueden interactuar con los efectos de la aspirina", explicó a Reuters Health el doctor Michael E. Farkouh, de la Escuela de Medicina Mount Sinai."En los pacientes con alto riesgo (de infarto y ACV), esa interacción es grave porque necesitan aspirina para prevenir" sus problemas cardiovasculares.


El equipo dirigido por Farkouh investigó las consecuencias cardiovasculares en pacientes de alto riesgo con artritis y tratados con ibuprofeno, naproxeno o lumiracoxib. Los autores analizaron datos de más de 18.000 participantes del estudio TARGET (Therapeutic Arthritis Research and Gastrointestinal Event Trial).


En los pacientes que tomaban una dosis baja de aspirina, los investigadores hallaron que el riesgo de muerte, infarto o ACV a un año era más frecuente con el ibuprofeno que con el lumiracoxib, pero no fue significativamente distinto entre el naproxeno y el lumiracoxib.


En los pacientes que no tomaban bajas dosis de aspirina, los autores no observaron diferencias en la evolución entre el ibuprofeno y el lumiracoxib, aunque se registraron menos problemas cardiovasculares en los que consumían naproxeno que en los ingerían lumiracoxib."Para los pacientes con alto riesgo cardiovascular, el fármaco de elección es el naproxeno (...) Posee el mejor registro de seguridad general", concluyó Farkouh.


Fuente:

Cortesía de-Nlm.nih.gov