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sábado, noviembre 08, 2008

Tomate morado contra el cáncer



Científicos británicos desarrollaron una variedad de tomates morados con la esperanza de que ayuden a prevenir el cáncer. La fruta es rica en un pigmento antioxidante llamado antociánico que, se estima, tiene propiedades anti-cancerígenas.

Un equipo de investigadores del Centro de investigaciones John Innes, en la ciudad inglesa de Norwich, creó el tomate por medio de la incorporación de genes de la flor Boca de dragón (Antirrhinum majus), que tiene alto contenido de antociánico. El estudio -cuyos detalles aparecen publicados en la revista Nature Biotechnology- halló que ratones alimentados con esos tomates tienen una mayor probabilidad de vivir más tiempo.


Beneficios

Los antociánicos, presentes en altos niveles en, por ejemplo, frambuesas y moras, son capaces de reducir significativamente células como las del cáncer de colon, según los especialistas. También hay evidencias de que los pigmentos tienen propiedades anti-inflamatorias, ayudan a mejorar la visión y podrían combatir la obesidad y la diabetes. La profesora Cathie Martin, del Centro John Innes, declaró a la BBC: "Muchas personas no ingieren las cinco porciones diarias recomendadas de frutas y vegetales, pero ellas pueden recibir mayores beneficios si las porciones que consumen son desarrolladas con más componentes bioactivos.

El Centro John Innes investiga la manera de incrementar los niveles de componentes beneficiosos para la salud en las frutas y los vegetales más populares. La concentración de antociánico es lo que otorga al tomate su intenso color morado.


Fuente: En Alianza con Medlineplus

sábado, octubre 25, 2008

Asocian luz solar y falta de antioxidantes con enfermedad visual



La combinación de exposición a la luz solar y bajos niveles de antioxidantes en la sangre aumentaría en los adultos mayores la vulnerabilidad a una condición visual frecuente llamada degeneración macular asociada con la edad (DMAE). Un estudio sobre adultos mayores de siete países de Europa demostró que en los que tenían bajos niveles de antioxidantes, la exposición al sol estaba asociada con un mayor riesgo de DMAE avanzada. Esa relación no se observó en los participantes con niveles de antioxidantes altos.

La DMAE, que es la primera causa de ceguera en los ancianos, aparece con el daño gradual de la mácula, que es la estructura de la retina que permite visualizar los detalles finos. La retina es el tejido sensible a la luz ubicado en la parte posterior de los ojos. Las estructuras visuales externas absorben gran cantidad de la radiación ultravioleta (UV) del sol, por lo que la retina queda expuesta a la luz visible, especialmente, la luz azul.

Con todo, los estudios anteriores no habían logrado identificar una relación entre la exposición al sol y el riesgo de DMAE. El nuevo estudio es el primero que sugiere que la exposición al sol elevaría el riesgo de DMAE en las personas con bajos niveles de antioxidantes, indicó la autora principal, la doctora Astrid Fletcher, profesora de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, en Gran Bretaña.

El equipo dirigido por Fletcher halló que en un cuarto de los participantes con los niveles totales de antioxidantes más bajos, el riesgo de DMAE aumentaba a medida que crecía la exposición de largo plazo a la luz azul del sol.

Investigaciones efectuadas en laboratorio indican que los antioxidantes, como las vitaminas C y E, el zinc y la luteína, son importantes en la protección de la retina de los efectos tóxicos de la luz, dijo Fletcher a Reuters Health.

De modo que, explicó la autora, es biológicamente posible que la combinación de alta exposición al sol y bajos niveles de antioxidantes eleven el riesgo de DMAE. El estudio, publicado en Archives of Ophthalmology, incluyó a 4.753 adultos de 65 años o más. La mitad tenía DMAE. Para estimar la exposición a largo plazo a la luz azul, los participantes respondieron sobre la exposición al sol habitual en el período laboral y la jubilación, incluido si usaban sombrero o anteojos de sol.

El equipo extrajo muestras de sangre de los participantes para medir las concentraciones de antioxidantes. Los autores hallaron que, en general, los participantes con los niveles más bajos de vitamina C, vitamina E, zinc y zeaxantina combinada eran más vulnerables a los efectos del a exposición a la luz azul. Por cada unidad de aumento de exposición, el riesgo de DMAE aumentaba un 40 por ciento.

Estos resultados deberían alentar a los adultos mayores y de mediana edad a comer más alimentos ricos en antioxidantes, lo que ya está recomendado para la salud general. "Deberían asegurarse de incluir regularmente vegetales de hojas verdes, como espinaca o lechuga, morrones rojos o amarillos, frutas cítricas, aceites vegetales (y) nueces", recomendó Fletcher. "Los suplementos son innecesarios porque se pueden lograr los mismos resultados sólo con la alimentación", añadió la experta. El equipo señaló que usar un sombrero ancho y anteojos de sol ayudará a proteger a los ojos del sol.


FUENTE: En Alianza con Medlineplus/Reuters Health

jueves, octubre 16, 2008

Un compuesto del vino podría proteger contra la exposición a la radiación



El antioxidante resveratrol, que se encuentra en muchas plantas y en el vino tinto, podría ayudar a proteger contra la exposición a la radiación, según investigadores de la Facultad de medicina de la Universidad de Pittsburgh. Suministraron resveratrol alterado con acetil a ratones antes de exponerlos a la radiación y encontraron que las células de los roedores estaban protegidas del daño relacionado con la radiación. El equipo está llevando a cabo más estudios para determinar si el resveratrol acetil puede ayudar a proteger a los humanos contra la radiación.

Se esperaba que los hallazgos fueran presentados en la reunión anual de la American Society for Therapeutic Radiology and Oncology en Boston. La investigación, liderada por el Dr. Joel Greenberger, presidente del departamento de radiación oncológica, es supervisada por el Centro de contramedidas para la radiación de la universidad. La misión del centro es identificar y desarrollar moléculas pequeñas que puedan proteger a la gente contra la radiación ante el evento de radiología a gran escala o una emergencia nuclear.

"Se requerirán nuevas moléculas pequeñas con capacidad de protección contra la radiación para el tratamiento en caso de fugas de radiación, o incluso como contramedidas ante el terrorismo radiológico. Las moléculas pequeñas que pueden ser fácilmente almacenadas, transportadas y administradas son óptimas para esto, y hasta ahora, el resveratrol acetilado cumple bien con estos requerimientos", afirmó Greenberger en una declaración preparada. "Actualmente, no hay medicamentos en el mercado que protejan contra o contrarresten la exposición a la radiación. Nuestro objetivo es desarrollar tratamientos para la población general que sean eficaces y no tóxicos", añadió.

En 2004, el equipo de Greenberger identificó un fármaco llamado JP4-039, que puede administrarse directamente en las mitocondrias (las áreas que producen energía en la célula) para ayudarlas a combatir la muerte celular inducida por radiación.


Fuente: En Alianza con Medlineplus