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domingo, febrero 15, 2009

El estrés infantil



En lo personal vinculo al estrés con la figura de un ejecutivo. Es prejuicio, claro, pero no se puede negar que hoy en día esta es la figura dominante si pensamos en estrés laboral. El maletín, los aviones, la corbata, el celular… todos son partes del estereotipo de la figura de estrés que se consume por la rutina y los colapsos laborales.

Pero a decir verdad y dejando de fantasear, el estrés nos acecha a todos en algún momento de nuestras vidas. Las obligaciones y compromisos son cada vez mayores, y si tomamos al estrés conceptualmente como el plantarse frente a una situación que no podemos resolver y que nos sobrepasa con creces, podemos ver que son muchos los momentos en los que estamos estresados.

Y vayamos más allá de eso. Pensemos en situaciones en las que los niños se ven abrumados. Desde luego que los niños tienen muchas más situaciones sobrepasadoras frente a sí que una persona adulta. Si es así ¿los niños son más propensos que los adultos a estresarse?

Parece lógico, y lo es. El estrés infantil está creciendo desproporcionadamente, y no son pocos los niños presos de la rutina asignada por sus padres. El inglés, la natación, la escuela, el fútbol, el piano… todas las actividades en exceso de los niños pueden conducirlos a una situación global que los exceda y que les quite ese ingrediente esencial en la niñez: el tiempo libre.

Es en este sentido que hay que contemplar el estrés como una posibilidad latente en los niños. El estrés infantil es tangible, y de seguro que a nuestro alrededor hay algunos niños estresados. Deben conocerse los límites de los niños, y saber que hay tiempo para todo. Sobreexigir a los niños es lo peor que puede hacerse, nunca es tarde para aprender a nadar o aprender inglés, mejor que la niñez sirva para jugar y tener tiempo de esparcimiento.


viernes, noviembre 07, 2008

Pegarle a los hijos los vuelve agresivos



Un nuevo estudio reveló que los niños a los que los padres les habían pegado con frecuencia cuando tenían 3 años eran un 50 por ciento más propensos a ser agresivos dos años más tarde que aquellos a los que sus papás no los habían castigado de esa manera. El equipo dirigido por la doctora Catherine A. Taylor, de la Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical de la Tulane University, en Nueva Orleans, presentó el miércoles esos resultados en la reunión anual de la Asociación Estadounidense de Salud Pública, en San Diego.

"Cuando los padres usan medidas disciplinarias, tratan de darle a sus hijos una lección y ayudarlos a aprender a comportarse bien en el corto y el largo plazo", explicó Taylor a Reuters Health. "Pero pegarle a los hijos no generará un cumplimiento inmediato y produce más daños que beneficios en el largo plazo", agregó la experta.

En un estudio poblacional sobre familias con niños pequeños, el equipo halló que el uso frecuente de medidas disciplinarias físicas, como pegarle a los hijos, aumentaban significativamente el riesgo infantil de agresividad o la potenciaban si el niño era inicialmente agresivo. Esos resultados eran frecuentes si los castigos físicos se habían utilizado por lo menos varias veces en el último mes.

Taylor dijo que el estudio es único en su tipo porque no sólo considera la tendencia infantil inicial a la conducta agresiva a los 3 años, sino también otros factores de crianza asociados con la agresividad infantil, como otras formas negativas de crianza, la violencia entre los padres y la depresión o el estrés en el padre o la madre. "Aun después de tener todos esos factores en cuenta, pegarle a los hijos a los 3 años seguía siendo una actitud predictiva de mayor riesgo de agresividad infantil a los 5 años de edad", dijo Taylor.

La autora alienta a los padres a "estar atentos a ese riesgo y elegir medidas disciplinarias más o tan efectivas, pero sin las consecuencias negativas de pegarle a los hijos".


Fuente: En Alianza con Medlineplus/Reuters Health

martes, marzo 06, 2007

El daño que causa el estrés infantil

Específicamente, el estrés puede causar daños en el área cerebral relacionada a la memoria y las emociones. Los científicos de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos, descubrieron que esa zona, el hipocampo, se había encogido en niños con Trastorno de Estrés Postraumático o PTSD, por sus siglas en inglés.

EL PTSD es una condición que se origina tras haber sufrido u observado un acontecimiento altamente traumático, como un atentado, accidente o violencia, en el que está en riesgo la vida de personas.

El estudio, que publica la revista Pediatrics, señala que un hipocampo debilitado podría obstaculizar la capacidad del niño para enfrentar el estrés y podría aumentar la ansiedad.

La investigación también encontró en la sangre de los niños niveles más altos de la hormona del estrés, llamada cortisol.

En estudios anteriores realizados en animales se ha demostrado que esta hormona destruye las células del hipocampo.

Esto, dicen los científicos, puede crear un círculo vicioso en el que altos niveles de cortisona causan más daños en el hipocampo, lo que a su vez eleva la ansiedad.

Los investigadores estadounidenses creen también que el daño frecuente al hipocampo podría prolongar los síntomas del estrés e interferir con la terapia de los niños.

Estrés extremo

Los científicos subrayan que no están hablando del estrés relacionado a la tarea escolar o a las peleas familiares.

"Para provocar ese daño cerebral -afirma el estudio- el estrés debe ser extremo". "Son niños que sienten como si estuvieran sin poderse mover en medio de una calle mientras un camión se aproxima rápidamente hacia ellos", señalan.

Los 15 niños estudiados por los investigadores sufrían de PTSD como resultado de abuso físico, emocional o sexual, o porque habían sido testigos de violencia o experimentado una separación o pérdida.

Los científicos afirman que es importante entender por qué algunos niños parecen ser más fuertes frente al estrés que otros, así como cuáles son los efectos a largo plazo del estrés extremo.

Se sabe ya que los genes y el medio ambiente de una persona juegan un papel importante. Y también se conoce que haber sufrido PTSD siendo niño aumenta los riesgos de depresión y ansiedad durante la adultez.

Se calcula que una de cada 10 personas podría desarrollar PTSD en algún momento de su vida.

Los expertos afirman que este estudio es sólo "la punta del iceberg" y ahora planean llevar a cabo más investigaciones para desarrollar terapias más efectivas e individualizadas para ayudar a los niños que sufren este trastorno.

Fuente:
Cortesía de-BBCMundo